TROBADA DE LES PROMOCIONS 80 I 90. 22 d'octubre de 2005

CRÓNICA DE UN ENCUENTRO ANUNCIADO

    
Queridas "señoras" (que no bebés, ni niñas, ni siquiera señoritas):

Ésta es la historia de un bonito reencuentro.

Cardenal Tedeschini, 70 (Barcelona). 22 de octubre de 2005. 19,30 horas.

Dejamos por un día a los maridos, niños, perros, gatos y canarios solos en casa para asistir a una cita muy especial. Al llegar, todo nos resultaba extrañamente familiar: el campanario y la plaza, las escaleras, la puerta de entrada... Todo menos un pequeño/gran detalle, un nombre. El de San Pío X pasó a la historia hace ya algunos años, cuando fue sustituido por uno de lo más apropiados que podría haberse encontrado, Arrels. Precisamente por eso estábamos allí, para buscar y recuperar una parte fundamental de nuestras raíces.

Porque ese colegio lo llevamos muy dentro. En él pasamos ocho años de nuestras vidas (la famosa EGB que las nuevas generaciones pueden confundir con una marca de coche o con algún partido político). Y, aunque pasen otros veinticinco años, gran parte de nuestra existencia, de nuestra infancia, seguirá anclada, en el número 70 de la barcelonesa calle de Cardenal Tedeschini.

Allí aprendimos cosas, infinidad de cosas. A leer y escribir, a contar y explicar, lo que es un mineral, el símbolo químico del cobre, dónde situar Australia en un mapamundi... Pero, sobre todo, aprendimos a ser como somos, a intentar aceptar a los demás como son y que ayudar al que tenemos al lado no es una dura obligación sino una libertad que disfrutar.

Ha llovido mucho desde que abandonamos el cole, allá por el lejano 1980. Estamos a un paso de los cuarenta e incluso algunos de nuestros hijos han tomado el relevo y ocupan ahora nuestras antiguas aulas.

Hubieron besos y abrazos, emoción a borbotones, curiosidad (sana, por descontado), y también bastantes nervios. ¿Vendrá gente o seremos cuatro gatos? ¿Se acordarán de mí? ¿Me acordaré de ellas? ¿Me reconocerán? ¿Las reconoceré?
Hubieron risas, muchas risas. Más preguntas que respuestas, escaso tiempo para estas últimas. Pero habrán otras ocasiones. Lo difícil es empezar y el primer paso ya está dado, así que a buen seguro habrá otros reencuentros (antes de que nuestros nietos se matriculen en el mismo cole, ¿eh?).

Al margen de haber comprobado cómo el paso del tiempo nos había afectado (no puede decirse lo mismo en el caso de ciertas profesoras cuyos nombres mantendremos en el anonimato), recopilamos teléfonos y direcciones de correo electrónico. ¡Nos tienen de nuevo "fichadas", chicas!, que lo sepáis.

Éramos todas las que estábamos, aunque no estábamos todas las que éramos. Tuvimos un recuerdo para muchas de las que faltaron, ausentes pero no olvidadas. Incluso hubo alguien que recordó a una compañera que nadie más recordaba: Montse Finca Pato (por cierto, se agradecerá a quien pueda facilitar informació sobre la misma). Y también faltaron dos personas muy especiales: Maria Cursach, nuestra querida dire, y María Dolores Valencia, nuestra primera profe. Ninguna de las dos se ha olvidado de nosotras, así que merecen seguir ocupando un espacio en nuestra memoria. No citamos más nombres porque no queremos olvidarnos de nadie.

Con unos guías de excepción, hicimos un tour por el colegio y pudimos comprobar con satisfacción dos cosas importantes:
- Que seguimos cabiendo en nuestros antiguos pupitres (existen fotos que lo prueban).
- Y que, a pesar de los ordenadores, aún existen aquellas entrañables pizarras en las que las tizas solían chirriar.

Parecía que era ayer, pero no lo era. Mañana, seguro, lo seguirá pareciendo.

Un fuerte abrazo y hasta la próxima cita.

Laura Manzanera.